
Con angustia, buscándole el porqué. Queriendo encontrar la solución. Tan triste. Con ganas de gritar y llorar, rompiendo cosas. Intentando enfocar la atención en otra parte, la energía.. si algo queda. Llorando con esa canción que parece escrita para vos, por vos. Y la escuchas, una y otra vez, una y otra vez.. y otra vez. Lloras, lloras. En ese llanto que desahoga, feliz por instantes. De nada sirve. Te desgarrás por dentro, sintiéndote morir en cada lágrima, como si lo que corriera por tus venas es eso. O al revés, como si lloraras sangre. Sin ser una virgen milagrosa. De 26 canciones, solo escuchas esa... la que te desgarra, me defino como masoquista. La elegís como primera, y lloraste. Como si controlaras el reproductor con la mente, luego de una que no provoca lo que la primera si, vuelve a sonar. No fue tu elección, esta vez no. Y después de 2 más, vuelve a sonar. Y otra vez. Y en tu angustia, sonreís, pero es una sonrisa irónica, no de felicidad.
Por algún momento, te olvidaste de todo. Aturdida. Realmente el aturdimiento me sienta bien, disimula el dolor. Cuando vuelvo a la conciencia, y empiezo a acordarme, primero no lo creo. Demasiado irreal. No es una película, ni un libro. Está pasando. El aturdimiento se va... y duele, mucho más que antes. Vuelve la tormenta de lágrimas. El dolor en el pecho. Demasiado tarde. El agujero se volvió a abrir.






